¿Y TÚ, QUÉ TAL LAS VACACIONES?
Es cierto. A pesar de los supuestos avances que nos rodean y de la comodidad en la que vivimos (teniendo en cuenta cómo se las gastan en otros rincones de esta pequeña piedra que gravita por el espacio), nos guste reconocerlo o no, nuestra vida es un mierda en términos generales. Sufrimos diversas dolencias: anorexia imaginativa, parálisis empática, aburrimiento crónico, ausencia de gracia, ironía y talento, estreñimiento emocional... En definitiva, tormentos varios, que podemos expresar de diferentes maneras. Una de las formas que tenemos de huir por unos minutos de esta perversa espiral de desgracias, y sin duda una de nuestras favoritas, es la que vulgarmente se denomina "tocarle los huevos al prójimo". Con esta práctica conseguimos evadirnos, durante esos breves instantes en los que tiene lugar el "tocamiento", de nuestra insulsa existencia para centranos en la de otr@, igual de rancia que la nuestra, pero con matices. Un buen momento para ejercitar esta dinámica es cuando llegan las vacaciones: ¿tienes vacaciones? ¿cuánto tiempo? ¿a dónde vas? ¿con quién? ¿por qué? ¿para qué? Son cientos las preguntas con que las que podemos vapulear a nuestros semejantes, siempre con la intención de replicar todo lo que nos puedan responder, metiéndoles presión... Porque el derecho a tener vacaciones implica que tienes una serie de obligaciones para con los demás:
1. Has de hacer algo que socialmente se considere de interés, aunque sea absurdo (como pillar un "todo incluído" para reventar a comida-catering y, si la bebida también es gratis, estar todo el tiempo borrach@ y al sol).
2. Has de hacerlo...LEJOS. Cuanto más lejos mejor. Eso será una señal de que las cosas te van bien y además todo parecerá más interesante (es como si por cada kilómetro que te alejaras de tu lugar habitual en el planeta, más bonito fuera todo...).
3. Debes cambiar de aspecto. Hazlo como quieras: cambia de color, engorda, adelgaza, tíñete, tatúate...lo que sea. Pero vuelve diferente. Que parezca que vuelves transformad@. Como si tu vida hubiera dado un giro de 180º.
4. Que no se note que la gente hacemos lo mismo en todos los rincones de este mundo. Y más cuando formamos parte de un rebaño de turistas. DEBES vivir experiencias extrasensoriales y, si puede ser, algún intento de abducción al que no puedes dar explicación.
5. Y sobre todo...HAZ FOTOS. Porque el estar saltando de "paraíso en paraíso" sin retratarlo es como no haber estado. Y con el precio que tienen las digitales hoy en día y la capacidad de almacenar miles de imágenes, NO TIENES EXCUSA.
Seguramente el viajero en cuestión tenga alguna obligación más de la que no se da cuenta...PERO PARA ESO ESTAMOS NOSOTR@S ESPERÁNDOLE A LA VUELTA... Y poder hacerle esa ansiada, persistente y malévola pregunta: ¿QUÉ TAL ESAS VACACIONES? CUENTAMELO TODO...!! No hay tortura mayor que esta para arruinar la vuelta a la rutina de nuestros allegados. Aseguraros de practicar este fácil tocamiento de huevos siempre, pero sobre todo, con personas que conozcan a bastante gente porque así tendrán que repetir muchas veces lo mismo durante bastante tiempo, lo que hará que su vida sea un poco más mediocre de lo normal, lo que a no querer, siempre es un alivio para nuestra propia diarrea vital...
Dicho esto, que espero os sirva de ayuda, sólo añadir:
EL BLOG HAAAAA VUELTOOOOOO...
¿PREPARAD@S PARA LA
2ª TEMPORADA
DE
DE
"OTRU MUNDU YE POSIBLE"?
ATENT@S...
SERÁ MUCHO PEOR QUE LA PRIMERA!
p r ó x i m o e s t r e n o
Por cierto:
¿Y tú, y túuuu y TUUUUUU...QUÉ TAL ESAS VACACIONES?
(sobra decir que si no has tenido, no eres ni humano)



2 comentarios:
Tranquilo César, no te preguntaremos por tus vacaciones...Rosi.
Pues muy mal (aunque no vale,tú ya sabes cómo han ido), es una dinámica entretenida con la que ocuparse un tiempo. Yo te preguntaré por las tuyas, no lo dudes...Si es que soy malo, malo...jeje.
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