A Change Is Gonna Come

21.6.07

PERDONE SEÑOR...


Cortarte el pelo es un trauma a según qué edades. Empezando porque en esta ciudad loca y acalorada, hasta para doblar la esquina mejor vas en metro. Y es que es un milagro no terminar atascados los unos contra los otros en algún lugar de esos siniestros túneles subterráneos. Que yo creo que hasta las escaleras mecánicas funcionan en base a una conspiración para que se produzcan los encontronazos. Pero esta es otra historia, y hoy no toca. La cuestión es que se acerca inevitablemente el día. Porque si nunca te cortaras el pelo, terminarías como el ya fallecido Joaquín Luqui (en paz descanse) y, como siempre, el remedio, sería peor que la enfermedad. Te acercas a la ducha y alargas el brazo en busca del gel anticaída, anticaspa, anticorrosión, antibacterías... Que lo ves y se te quitan las ganas. Empiezas a frotar con cuidado. Cada caída individual de cabello supone una pérdida irreparable. Te enfrentas al espejo. Desnudos y con el pelo mojado somos más ridículos todavía. Y tienes miedo. Te dejas secar al sol, que dicen que es mejor. Tal vez germine algún nuevo furúnculo. Es cuestión de fe. Sin remedio, te preparas para ir camino de la peluquería a la que te has habituado. Cuando se trata de sufrir, es mejor no hacer cambios. Te ves pelos por todas partes, menos por donde los ven los demás. ¿Y desde cuándo esta entrada me llegaba al subconsciente? Mira, mejor salir ya. Lo dicho, hacia el metro. Con esas pintas de estudiar 3º de alopecia. Y sin gominas para disimular. A pecho descubierto. Sólo en ese momento la gente te mira. Que mala ostia. Llegas a la carnicería de pelos. Ahí están ellos, tijera en mano. Preparando el sacrificio. Les vas conociendo, sólo uno no te ha tocado todavía. Te fijas en esa gente joven, que hasta pueden cambiar de peinado! Dios, que no me toque ese peluquero. Parece polaco. Y allí debe hacer demasiado frío como para tener sentimientos. Tengo que sentarme ya en la silla eléctrica de freir pelos. No lo aguanto. Me va a dar algo. Pregunta ¿cómo? el polaco. A punto estoy de autoinmolarme. Maquinilla, al tres, por atrás y por los lados... Por arriba POCO. Me mira con cara de dí lo quieras, que no te entiendo y la pregunta era sólo de cortesía. Y comienza a cortar. Tú indefenso. Débil. Inmovilizado. Lo ha hecho. Cada vez me parezco más a una bombilla de 60 wattios. Luego llegas al trabajo y a alguno de esos alumnos desvergonzados no se les ocurre nada mejor que hacerte alguna pregunta encabezada por el sanguinario... perdone SEÑOR...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Oi, achei teu blog pelo google tá bem interessante gostei desse post. Quando der dá uma passada pelo meu blog, é sobre camisetas personalizadas, mostra passo a passo como criar uma camiseta personalizada bem maneira. Até mais.

Anónimo dijo...

Bienvenido Rodrigo y muchas gracias por tus palabras (que aunque sean en portugués, se entienden muy bien!). Nos pasaremos por tu blog para aprender más sobre cómo personalizar una camiseta!

Espero que este blog siga también resultándote interesante.

Un fuerte saludo.

Anónimo dijo...

Nun te preocupes fíu, ye to acostumbrase a ello...

Oye,ta bien el blog,te lo has currao...

Salut y minoxidil!

Anónimo dijo...

Aysss, si es que ir perdiendo lo que siempre ha estado ahí parece que cuesta neee!! Pero esto ye "asín"...no somos ná (y cada vez menos, jeje)!

Alégrome de que te guste el blog! Hay que ver lo que fae el ocio cuando además te aburres eeh? Pero oye, tamos pasándolo bien ultimamente por aquí!

Cómo ha sonao eso del Minoxidil fiuuuuu! jaja.

Salut et canuts.


Powered By Blogger